Sierra de la ventana – Día 7

Hoy nos levantamos con la intención de ir a Villa Ventana que era el lugar que más nos había gustado, pero cuando nos despertamos estábamos cansados y para poder hacer todo más tranquilo decidimos quedarnos. Jessi aprovechó la mañana para escribir un cuento para su taller y yo me quedé leyendo. A la hora del almuerzo fuimos a un resturante que se llama “El molino de la casa azul” y por la pinta es el más elegante de Sierra de la Ventana. Ahí yo me pedí unos fideos con salsa de verdeo y Jessi unos raviolones de puerro, de postre compartimos un flan mixto. Ahí volvimos a la cabaña, donde nos pusimos a hacer los bolsos y preparar todo para el regreso. A la tarde salimos a visitar el museo del mate y el del cuchillo (están juntos) y después fuimos a merendar a Colibrí, donde yo dos noches antes había comprado la cena. Los dos nos pedimos waffles, el de Jessi era de crema americana con frutos rojos y el mío de dulce de leche con crema americana, para tomar ella se pidió un café y yo un té. A la salida yo aproveché para comprar alfajores para llevar al trabajo y también pasamos por El Rey del jamón, donde compré un salame de ciervo y un queso con especias. De ahí volvimos a la cabaña. Dejamos un tiempo y fuimos a comprar la cena a El Torito, un puesto muy similar a los de la costanera que está cerca de nuestro alojamiento. Jessi se pidió un sandwich de bondiola completo y yo uno de pollo con queso. Eran gigantes pero estaban tan ricos que nos los comimos casi todos. A las 22:15 llegó el remis que nos pasaba a buscar y nos dejó en la parada del Cóndor. Nos dijeron que el micro siempre llegaba unos minutos antes, pero justo esa noche se demoró unos minutos y lo tuvimos que esperar con frío en la calle. Ni bien nos subimos yo me quedé dormido y dormí casi todo el viaje. A eso de las 8:00 de la mañana llegamos a Retiro donde nos tomamos el tren y llegamos a casa.

 

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Sierra de la ventana – Día 6

Hoy nos levantamos más tarde, los planes eran quedarnos acá en Sierra de la Ventana y los cumplimos. A la mañana, después de desayunar nos quedamos en el cuarto leyendo hasta que se hizo la hora del almuerzo. Cuando llegamos a la ciudad descubrimos que casi todos los lugares para comer estaban cerrados y finalmente terminamos en una especie de rotisería donde comimos una pizza napolitana casera acompañada de una botella grande de Levité de manzana. Después de ahí volvimos al cuarto, nos preparamos y fuimos a subir el cerro Ceferino, que está a 2 cuadras de nuestro alojamiento y dicen que es el más fácil de subir. La verdad es que tenían razón ya que en 10 minutos estábamos en la cima donde se puede apreciar una gran vista de toda la sierra.

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Cuando bajamos pasamos de nuevo por la habitación donde agarramos la torta galesa junto con nuestros libros y nos fuimos al dique a merendar y leer con las patas en el agua. A eso de las 18:30 ya se había ido el sol y estaba refrescando, por lo que volvimos a la cabaña a ducharnos y prepararnos para la cena. Fuimos a cenar a la misma cervecería del otro día, la que nos había gustado. Jessi se pidió una ensalada Bubba que tenía camarones y yo un wrap de chicken fingers con cebolla de verdeo y queso azul. Todo muy rico como la otra vez. Encima, cuando me concecté al wifi, me gané una media pinta de cerveza que Jessi disfrutó a modo de postre. Como verán hoy fue un día tranquilo y mañana lamentablemente ya es el último.

Sierra de la ventana – Día 5

Hoy nos levantamos sabiendo que íbamos al Parque provincial Tornquist, donde está el Cerro Ventana así nuestra rutina cambió un poco, en la mochila pusimos una botella de agua, una toalla y antes de subir a la combi compramos unos sándwiches de miga para comer allá.

Cuando llegamos al parque nos informan que hay dos visitas autoguiadas para hacer, los piletones y la garganta olvidada (una catarata). No se puede ir a visitar solo la famosa “ventana” ya que es un recorrido muy largo y muy exigente, y para hacerlo hay que tener muy buen estado físico. Además, las excursiones sólo salen a las 8:00 de la mañana lo cual es medio complicado para llegar con las combis. Elegimos arrancar por los piletones, si bien hay un camino marcado la subida es muy pronunciada y todo lleno de piedras y raíces, a los 5 minutos ya no tenía aire. Por suerte Jessi es una genia y me bancó en todo momento, esperándome y teniendo paciencia hasta que finalmente, y luego de varias paradas para tomar aire y agua, pude llegar a la cima. Una vez arriba hay que bajar todo de nuevo y caminar por unas piedras bastante complicadas, siguiendo un lago mínimo hasta que llegas a los piletones. Lamentablemente fueron una decepción, debido a la sequía tenían poca agua y la verdad que eran muy chicos. Nosotros nos paramos en el más grande a descansar, comer los sándwiches y disfrutar del paisaje mientras dejábamos que unos malditos tábanos nos picaran. Ese piletón tenía una parte más honda que debería llegarme a la cintura, por un momento pensé meterme y refrescarme, hasta que otra pareja que estaba ahí vio una culebra en el agua.  A eso de las 13:00 arrancamos el regreso, de nuevo volver a subir y bajar, por suerte esta vez fue más fácil. Seguro ayudó que estaba nublado y había más viento. A eso de las 14:00 llegamos a la base. Jessi quería ir a hacer el otro camino, el de la garganta olvidada, pero yo ya no podía, además el recorrido ese lleva una hora de ida y vuelta y nosotros queríamos estar ahí, listo para irnos a eso de las 15:00 para ir a esperar a la combi que pasaba alrededor de las 15:30. Finalmente Jessi se convenció de ir sola y yo me quedé esperándola mientras recuperaba energías tomando una Gatorade. Para mi sorpresa, a la media hora la veo volver. Cuando llega me cuenta que llegó a ver la cascada de lejos y estaba tan seca que se dio cuenta que no valía la pena el esfuerzo de llegar hasta ahí. Descansamos un poco y fuimos a esperar a la combi.

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A eso de las 16:30 llegamos a Sierra, queríamos merendar algo, pero todo estaba cerrado, entre que venían de un fin de semana largo y que era la hora de la siesta, era imposible que encontráramos algo. Finalmente, de camino a la habitación conseguimos una torta galesa. Llegamos a la cabaña, merendamos y Jessi se tiró a dormir la siesta. A eso de las 21:00 yo salí a comprar la comida, todo seguía cerrado, incluso las rotiserías, tuve que caminar un poco por el centro hasta que encontré una confitería abierta y que por suerte vendía para llevar. Terminamos comiendo hamburguesas nuevamente, Jessi una completa con huevo y yo una con cheddar, bacon y cebolla caramelizada. Estaban riquísimas. Cuando terminamos de cenar no dábamos más del cansancio y nos fuimos a dormir.

Sierra de la ventana – Día 4

Hoy nos levantamos y después de nuestra ya rutina mañanera partimos rumbo a Tornquist, la verdad que no sabíamos mucho que iba a haber ahí pero bueno, sabíamos que algo íbamos a encontrar. La combi nos dejó a una cuadra de la oficina de turismo y de la plaza principal, así que aprovechamos a ir a la primera de las dos mencionadas anteriormente a ver qué nos sugerían hacer. Resulta que, sacando la plaza principal y los edificios aledaños, no hay nada más para ver a pie, lo más cercano es algo llamado El Calvario que queda a 2 kilómetros. Todo lo demás esta afuera de la ciudad y a un par de kilómetros más. A todo esto, la combi de regreso sólo pasaba a las 18:35, ninguna en el medio. Siendo las 11 de la mañana visitamos muy tranquilos la plaza que fue diseñada por Carlos Thays, el mismo del Jardín Botánico de Palermo entre otras cosas. La verdad que está muy linda, con varios estanques, puentes de madera y muchos patos y gansos dando vuelta. A un costado de la plaza está el municipio diseñado por Salamone, así que aprovechamos y le sacamos algunas fotos.

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Para esa altura ya era el mediodía y teníamos hambre así que nos metimos a comer en el único restaurante abierto del pueblo. Yo me pedí unos capelettis de lomo con salsa rosa y Jessi un lomito a la fugazetta. Cuando terminamos nuestro almuerzo era tempranísimo y no sabíamos que hacer, así que decidimos arriesgarnos y hacer la caminata hasta el calvario. Algo a tener en cuenta es que es todo camino de ripio y no hay un maldito árbol a los costados, nada de sombra, así que el sol nos mataba. Igual veníamos re bien, sin cansarnos hasta que en un momento un par de tábanos y abejas nos empiezan a rodear y ahí la cosa ya se volvió molesta, muy molesta. Finalmente llegamos y como supusimos, ya que en el camino nos cruzamos con nadie, estábamos solos. El lugar está puesto con varios árboles y tiene un vía crucis armado para que sigas. Las imágenes están hechas con venecitas lo cual le daba a todo un extraño look 8-bits.

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Descansamos un poco y volvimos caminando. Por suerte se había nublado y levantado viento lo que hizo que el regreso fuera mucho más ameno.  Ahora teníamos todavía un par de horas y decidimos ir a merendar algo, no había nada abierto, ni un café, ni una confitería, ni una panadería donde comprar facturas, nada. Finalmente nos sentamos en una heladería donde Jessi se tome un café y yo un palito de agua de frutilla. Sorprendentemente el café está bueno y el helado era horrible. Parecía como granadina congelada, hiper dulce, empalagoso, un asco. Parece que los helados no son el fuerte de esta zona. Llegamos media hora antes a la parada donde nos hicimos amigos de un perrito y de un gato que llegaron buscando nuestros mimos. El micro llegó a tiempo y volvimos a la cabaña. Nos duchamos, cambiamos y salimos a cenar a la primera cervecería que habíamos ido ayer y estaba llena. Los dos nos pedimos hamburguesas, yo una con champiñones y Jessi una con tomate gratinado. Ella también se pidió una cerveza de Bahía Blanca para acompañar su comida y dijo que estaba muy buena. Terminamos y nos volvimos al cuarto ya listo para dormir. Mañana tenemos un día muy cansador, vamos a ir al Cerro Ventana.

Sierra de la ventana – Día 3

Hoy nos levantamos e hicimos nuestra rutina de la mañana, desayunar e ir a esperar la combi de las 9:55. Nuestro destino: Villa ventana. Antes de salir llamamos para reservar una excursión al Club Hotel de la Ventana, un hotel que fue lo que para esta época sería uno de 7 estrellas, y que sólo estuvo abierto por 9 años. Luego del paso del tiempo y de un sospechoso incendio el hotel quedó en ruinas, es sólo un esqueleto de lo que fue. Debido a su magnitud, su nivel y su trágico destino, lo llaman el Titanic de los hoteles.

Cuando llegamos a Villa Ventana fue una muy grata sorpresa, la calle principal está toda ambientada como si fuera un pueblito de los Alpes, la verdad que lindísima. Tipo 10:20 llegamos y a las 11:00 salía nuestra excursión, así que para matar la espera Jessi se compró un pastelito de batata casero, que según ella estaba muy rico. Luego de eso partimos a la excursión que era en un antiguo camión 4×4 del ejército. Hasta llegar al hotel, todo el camino es a través de plantas y el transporte se sacude mucho y pega varios saltos, lo cual lo hace muy divertido. Finalmente llegamos a las ruinas del hotel, donde recorrimos las partes que se podían ver y aprovechamos para sacar muchas fotos.

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A eso de las 13:30 pasadas volvimos con hambre. El lugar para almorzar fue uno que habíamos visto cuando llegamos llamado MRico y lo elegimos porque vendían sorrentinos de ciervo. Los dos nos pedimos lo mismo y de entrada una empanadita también de ciervo. Si, matamos a toda la familia de Bambi y nos arrepentimos de nada porque estaba IN-CRE-I-BLES. A la salida paseamos un poco, yo compré un salame de jabalí para llevar a capital y quisimos ir al dique, pero nos perdimos. Igual fue una desgracia con suerte. De repente llegamos a un container lleno de poster de colores, entramos a ver que era y nos encontramos con una librería independiente que estaba buenísima y llena de rarezas; Además la vendedora era una copada y se nos puso a charlar de libros, finalmente Jessi se terminó comprando 2.

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De ahí seguimos buscando el dique, pero finalmente nos cansamos y nos sentamos frente a un pequeñísimo arroyo a descansar. Jessi se tiró en el piso y yo me puse a leer. ¿A qué no adivinan cuánto tiempo estuvimos ahí? sí, media hora. De ahí nos fuimos a merendar a Dandeleon, una casa de té que a Jessi ya le habían recomendado mucho desde capital. Llegamos y yo me pedí un licuado de frutilla con una torta Sacher y Jess un té cherry blossom con una torta que tenía, dulce de leche, crema pastelera, banana y una masa crocante de chocolate. El lugar estuvo a la altura de las expectativas y se ve que nos es un gran secreto porque cuando nos fuimos había mucha gente esperando. Ya llegaba la hora de volvernos a Sierra. Nos tomamos el micro, llegamos al hotel y empezó una sucesión de hechos que demostraron que no iba a ser mi noche. Después de que Jessi se duchó me fui a duchar yo y justo dio la casualidad de que, al compartir termotanque con el cuarto de al lado, me quedé sin agua caliente. No importa, salimos a cenar a una cervecería, recién pudimos sentarnos en la tercera que vimos ya que las otras estaban llenas. El mozo nos trae la carta, elegimos y cuando vamos a pedir nos dice que sólo hay pizza, todo lo demás de la carta no está. Me hubieras avisado antes de hacerme elegir. Finalmente pedimos una pizza mitad fugazzeta, mitad margarita. Antes de que llegara la comida nos trae un platito con maníes, con tanta puntería que se le caen encima mío. Llegan las pizzas y al menos estaban ricas, eran caseras, finitas, crocantes y muy sabrosas. De postre decidimos ir a una heladería. La elegida fue una llamada Gregos que anunciaba con un cartel muy grande que el helado era artesanal. Pedimos un cuarto cada uno, cuando elijo mis sabores, uno es super dulce de leche, seguro uno de los sabores más populares de todas las heladerías argentinas, se les había terminado. Elijo dulce granizado y nos vamos comiendo el helado. Era horrible, de los peores que comí en mi vida, estaba congelado de más, sabores muy artificiales y el granizado brillaba por su ausencia. Para que se den una idea de lo feo que era, Jessi no terminó el suyo. Igual nada muy grave, llegamos al cuarto cansado y con frio, excusa ideal para tirarse en la cama y dormir bien tapados.

Sierra de la ventana – Día 2

Hoy nos levantamos 9:45, me duché, desayunamos té con galletitas y salimos a esperar el micro que nos llevaba a Saldungaray. El micro, que terminó siendo una combi, llegó con unos minutos de demora, pero no hubo ningún problema, en unos 15 minutos ya estábamos en Saldungaray. Es muy rápido ya que la distancia es tan solo de 15 kilómetros. Al llegar la combi nos dejó frente al mercado, que si bien ya está abandonado es interesante de ver porque está diseñado por Salamone. Sacamos algunas fotos y arrancamos para el cementerio. Antes pasamos por la oficina de turismo, donde nos informaron un poco sobre la ciudad y nos contaron que justo había una visita guiada al fortín de Pavón, la única que había en el día ya que la otra era a las 18 y ya era muy tarde para nosotros. La visita al fortín fue breve, habrá durado media hora aproximadamente y ahora sí, a encarar para el cementerio, que la entrada también había sido diseñada por Salamone.

La entrada es gigante e imponente, lo cual contrasta mucho con el cementerio ya que es bastante chico en su interior, recorrerlo todo no nos habrá llevado más que 40 minutos.

De ahí decidimos irnos a la bodega de Saldungaray, que queda en la otra punta de la ciudad y habíamos averiguado que tenía un lindo restaurante para comer. El problema fue que los últimos 400 metros antes de llegar a la bodega son de tierra bien seca, tan seca que parecía que camináramos en un médano, se nos hundían los pies. Finalmente, tipo 14:30 llegamos. Menos mal que elegimos comer ahí, literalmente era el único restaurante en todo Saldungaray. Pedimos una picada para compartir, yo una Pepsi y Jessi una copa de vino tinto para probar, la picada, además, vino acompañada por un pan casero y salamín. Todo estaba exquisito, era cultivado y/o elaborado por ellos y tenía unos sabores increíbles, de las mejores picadas que probé en mi vida. Después de almorzar hicimos la excursión por la bodega que también duró media hora, todo acá parece que lleva media hora. A la salida cada uno compró un vino, los dos compramos lo mismo, un cabernet Frank, una cepa que no se vende en los supermercados.

Eran las 16:30 y se largó a llover, además no queríamos volver caminando por todo el camino de polvo así que preguntamos el teléfono de unos remises en el restaurante, después de algunas vueltas decidimos que nos íbamos a tomar uno directo a Sierra de la Ventana, no era caro, llovía y se nos hacía tarde para llegar a la combi de regreso. Lo único malo es que no íbamos a poder pasar por la municipalidad que también fue diseñada por Salamone para poder sacarle fotos. Llegamos a las cabañas y se largó a llover con todo así que nos tiramos a descansar, cuando paró yo me fui a comprar una milanesa napolitana con papas al horno para la cena mientras Jessi dormía una siesta. A las 21:00 se despertó, nos duchamos los dos para sacarnos el polvo y cenamos. Después leímos y un poco nos fuimos a dormir.

Algunas impresiones de Saldungaray:

  • Tiene muy pocas calles pavimentadas, menos que Sierra de la Venata.
  • Al ser fin de semana largo pensamos que iba a haber algo de gente, no había nadie, sólo nos cruzamos con otras personas en la bodega.
  • No hay restaurantes, vimos dos kioscos con mesas afuera y nada más.
  • Menos mal que no decidimos hacer una escapada de fin de semana ahí, no hubiésemos tenido nada para hacer.

Sierra de la ventana – Día 1

Como todos los diarios de viaje que hice, este no empieza con el primer día, sino con el anterior, en el que partimos de Buenos Aires.

Nuestro micro salía a las 22.20 de Retiro así que decidimos salir con tiempo para tomarnos el tren. La hora elegida fueron las 20:40, teníamos en cuenta que antes teníamos que pasar por lo de mis padres para buscar la cámara réflex que estaba en la casa de ellos. Entre idas y vueltas llegamos a la estación Urquiza a las 21:00 y cuando nos fijamos el horario vemos que el tren está demorado, tan demorado que tenía más de media hora de retraso. El tren entonces estaba descartado. Nos fijamos en Uber y Cabify y las tarifas decían 420 pesos, una locura, finalmente nos fuimos a Triunvirato y nos tomamos un taxi. Arrancamos, hablando con el chofer los tres llegamos a la conclusión que ir por libertador era la mejor opción, pero cuando encaramos para ir por ahí, el waze nos dice que está congestionado, en el campo de polo tocaba Luismi. No era nuestra noche. Por suerte teníamos una a favor y es que el taxista la tenía muy clara y terminamos llegando relativamente bien. A las 21:50 nos bajamos del taxi en la terminal. Ahora teníamos que averiguar en que plataforma salía y por compañía se anunciaba. Después de una larga caminata lo averiguamos, plataforma 6. Eran las 22:00 y para nuestra sorpresa el micro ya estaba anunciado. Luego de una rápida pasada por el baño fuimos a la plataforma, despachamos las valijas y subimos al micro. Creo que por primera vez en todos nuestros viajes el micro salió a tiempo. Ni bien subimos me puse a ver Boca en Flow, acaba de empezar el primer tiempo y perdía 1 a 0, finalmente lo dio vuelta y terminó ganando 3 a1. Después de eso comimos los sanguchitos que habíamos comprado en La Fábrica. Acá empezó el calvario del viaje, al subir el aire acondicionado estaba a full y algunos tenían frío, luego prendieron la calefacción y nos cagamos de calor toda la noche. En un momento le pedí al chofer si podía prender un poco el aire, lo predio 5 minutos y volvió al calor.

El viaje fue directo, sin entrar en ningún pueblo, y a las 6:55 llegamos a Sierra de la ventana (media hora antes de lo estipulado). La calle estaba desierta y no había ninguna agencia de remises cerca ni locutorio, nada. Caminamos una cuadra y encontramos una YPF, ahí las chicas nos dieron el teléfono de una remisería, llamé y a los cinco minutos ya nos habían levantado. El remisero fue muy atento y nos contaba un poco de la ciudad mientras nos llevaba. Luego de un poco de búsqueda encontramos nuestra cabaña. El encargado nos recibe muy atentamente y nos hace una especie de check-in. En el micro los dos pudimos dormir muy poco y mal así que nos tiramos a descansar un poco más. Eran las 7:30 cuando nos acostamos y habíamos puesto el despertador a las 10:30. No lo escuchamos, de hecho, seguimos durmiendo hasta las 13:00. Nos despertamos, cambiamos y encaramos para el centro a buscar dónde comer. Terminamos en una parrilla donde pedimos asado, una porción de riñones y una ensalada. La porción de asado fue tan grande que nos sobró y nos la llevamos para la cena. De ahí nos fuimos a la secretaría de turismo para averiguar qué podíamos hacer, en el camino paseamos un poco por la ciudad, pero no pudimos ver mucho ya que era la hora de la siesta y estaba todo cerrado. Ah sí, antes de ir a la secretaría de turismo pasamos por el museo ferroviario, chiquito pero interesante y el cuidador se parecía a Vicentico.

Volvimos a las cabañas para que Jessi se duchara y hacer un poco de tiempo. A eso de las 17:40 salimos a merendar, lo hicimos en un lugar llamado La Maison de Amelie, yo me pedí un milkshake de chocolate y Jesi una merienda llamada tentación que traía un té y dos porciones de torta que obviamente compartimos, pedimos una de chocolate y la otra de frutilla. Las dos estaban riquísimas, eran muy dulces y se notaba que eran caseras. De ahí nos fuimos al super a comprar un par de aguas para tener, unos té de manzanilla para el desayuno, unas galletitas tipo pepitos y un poco de azúcar para el té. Ahora sí aprovechamos para pasear por la ciudad, de pasada entramos a una librería donde conseguí unos comics de Manara muy baratos. Para volver al cuarto lo hicimos por las vías del tren, nos costó un poco bajar donde teníamos que hacerlo, pero lo logramos. Ahí me duché yo y después me fui a un puestito, muy similar a los de la costanera de Buenos Aires, a comprar una porción de papas fritas para acompañar la carne que nos sobró del almuerzo. Ahora nos vamos a dormir ya que la idea mañana es visitar Saldungaray. Como primera impresión debo decir que Sierra de la ventana es muy chico ¿Será el pueblo más chico de los que visitamos? También me sorprendió que casi todas las calles son de tierra, hay muy pocas pavimentadas. Bueno, eso es todo por hoy.

Top 10 películas del 2017

Terminó el 2017 y como balance debo decir que en total vi 195 películas, de las cuales sólo 3 ya las había visto antes. En base a eso, acá va mi Top 10 de película del 2017.

10. Aterrados: En un grupo de casas de Buenos Aires comienzan a pasar cosas raras, muy raras. Un policía va a investigarlas y presencia algo que no tiene una explicación racional, es ahí cuando decide llamar a un retirado compañero que sabe un poco más sobre asuntos sobrenaturales. Esa es la trama de Aterrados, una muy buena película argentina de terror y no es buena “para ser argentina” como se suele decir, es buena y punto. Te hace pegar unos cuantos sustos, tiene muy buenos efectos y encima no cae en los lugares comunes del género.

ATERRADOS9.Dunkirk: Una película sobre la guerra con la mirada de Christopher Nolan, lo cual para mí ya es una garantía. Encima en esta corrige algunos vicios de sus anteriores películas de sobreexplicar todo. Acá pasa lo contrario, hay muy poco diálogo, el necesario y nada más. Un apartado aparte merecen el sonido, yo la vi en el Imax y fue increíble.

dunkirk8.Wonder Woman: En los comics, la mujer maravilla, es más una guerrera que una embajadora de la paz, en la película pasa todo lo contrario y eso hace que el personaje sea mil veces mejor. Wonder woman es una gran película por varios motivos, no es otra más de superhéroes que es sólo entretenimiento y nada más, también se centra mucho en los personajes, se esfuerza en construirlos, darles profundidad y motivaciones; Además, las escenas de acción están muy bien hechas y la primera vez que ella interviene, lográ un clima increíble. Y si bien la película no es perfecta, funciona muy bien.

wonder-woman-trailer-image-367.Colossal: Gloria es un desastre, sin trabajo, sin novio y con una peligrosa dependencia al alcohol decide volver a su pueblo natal. A todo esto, en Seul, aparece un monstruo gigante que destruye la ciudad. La gran sorpresa es que el monstruo copia lo que hace Gloria en su ciudad. Esta trama que parece un delirio, dispara una gran película que habla sobre temas muy serios como las adicciones y la violencia de género. Nacho Vigalondo es un director español del que soy fanático hace tiempo y con esta película lo único que hizo fue afirmar mi fanatismo, además, para seguir sumando motivos para ver Colossal, las actuaciones de Anne Hathaway y Jason Sudeikis la rompen.

colossal-monster-headscratch6.Santoalla: Este documental lo vi en el BAFICI y como ya escribí recomendándolo tan sólo voy a copiar lo que puse en esa ocasión. En un pueblo de Galicia llamado Santoalla, viven tan solo dos familias. Una pareja de holandeses y una familia compuesta por los dos padres de 70 años aproximadamente y sus hijos de 40. La cosa es que, en este pueblo, las únicas dos familias que lo habitan se empiezan a pelear por diversos motivos hasta llegar a odiarse. De repente el marido de la pareja holandesa desaparece sin dejar rastro. ¿Se escapó? ¿Lo mataron? En el documental encontrarán la respuesta.

santoalla5.Three billboards outside Ebbing Missouri: Una madre decide comprar tres avisos de vía pública para increpar al sheriff del pueblo e incitarlo a que busque al culpable de la violación y el asesinato de su hija. Así empieza “3 billboards…”. Esta movida disparará una revolución en el pequeño poblado en el que nadie saldrá indemne. Esta película está en esta lista porque tiene tres cosas que me encantaron: los personajes, todos tienen un arco que cierra perfecto, la segunda son las actuaciones, todas están a la altura de lo que los personajes les exigen, y la tercera es el guión, para mi, perfecto. No sé qué más decirle excepto que vayan a verla.

3billboards4.A ghost story: Antes de recomendárselas quiero aclararles algunas cosas: no es de terror aunque su nombre pueda darlo a entender y es una película lenta, con muy poco diálogo. Ahora sí, si eso no los espantó véanla, es pura emoción, es sorprendente como con muy poco transmite muchísimo, diría que es casi minimalista. De verdad es buenísima, el director logra que un hombre con una sábana blanca tapándole todo el cuerpo nos transmita cientos de emociones. Una joya.

aghoststory3.The Shape of Water: Otra película de un director del que soy fanático, Guillermo del Toro. Una historia de amor extremadamente atípica, entre dos seres que no pertenecen a este mundo (uno en sentido literal y el otro figurado) otra película en la que sobran las palabras, que está filmada de puta madre y que tiene unos personajes secundarios que la rompen. Entre lo mejor de Del Toro.

the-shape-of-water-sally-hawkins2.The Disaster Artist: La película que cuenta como se filmó The Room, la peor película de la historia, era obvio que iba a ser una comedia. Pero no sólo es una excelente comedia con momentos que te hacen llorar de la risa sino que además lo hace con mucho corazón, es una película que habla sobre la amistad y los sueños. Si la ven les garantizo que van a pasar un excelente momento y que no van a parar de repetir las frases que dicen los personajes.

disaster1.La La Land: Cuando salí del cine unos amigos me pidieron que la describa con una palabra y dije: hermosa. Creo que eso lo resume todo, las actuaciones, las canciones, la historia y ese final, del que no voy a decir nada para no spoilearselos pero que a mí me encantó e hizo que esta fuera mi película favorita del año.

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Tres semanas en Nueva York  – Día 21

Ahora sí, nos tocó el momento de partir. Nos levantamos, desayunamos, vaciamos el cuarto y salimos a pasear un poco en nuestro último día. Fuimos a ver el departamento de Friends, la casa de Carrie, el Flatiron el Daily Planet, pasamos por la librería de Marc Jacobs y por Inkpad donde Jessi se compró muchos sellos. En el medio de todo eso almorzamos en una pizzería llamada Rocco´s. yo me pedí una porción de Pizza con Lasagna a la Bolognesa que estaba increíble, Jessi una de hongos y compartimos una que tenía pollo.

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De ahí volvimos al departamento donde hicimos tiempo hasta las 19:30 donde nos pasó a buscar un auto de una empresa llamada Adhesivo.  Mientras esperábamos charlamos con Samantha que esperaba a sus nuevos inquilinos. Bajar las valijas nos contó un poco ya que había una de Jessi que estaba un poco pesada. Al aeropuerto llegamos perfectos y, por suerte, en la entrada tienen unas balanzas donde pudimos pesar las valijas. La pesada se excedía 1 kilo así que le sacamos un poco y lo pusimos en las otras.

El avión salió a tiempo a las 23:25. A eso de la 1:30 recién cenamos, los dos nos pedimos unos Tortellini. A las 5:00 nos despertamos para el desayuno, los dos nos pedimos pancakes. Bajamos en Perú y teníamos 6 horas de escala. Como estábamos cansados dormimos en los asientos a lo Tom Hanks en La Terminal. Antes de subir desayunamos un té cada uno y compartimos un muffin.

Este avión también salió a tiempo y llegamos perfectos. Como éramos el único vuelo pasamos rápido por migraciones y pasar por la aduana fue un chiste, apenas vieron las cosas por la máquina de rayos x y nada más. No nos pidieron la declaración ni nada. Hicimos tan rápido que tuvimos que esperar a la mamá de jessi con Guille que nos venían a buscar. Igual Llegaron enseguida. Nos costó subir las valijas al auto, pero pudimos hacerlo. De ahí fuimos a casa y a las 20:00 llegamos a casa.

Fin del viaje.

Tres semanas en Nueva York  – Día 20

Para el último día nos habíamos quedado sin té para desayunar así que Jessi comió unas frutilas y yo nada.  No fuimos a Manhattan, sino para el otro lado, también nos tomamos otro subte, ya que fuimos para el cementerio de Greenwood que queda en Brooklyn (pero no cerca del departamento). Llegamos y primero fuimos al Prospect Park, un parque gigante y según me dijo Jessi, uno que es completamente natural (no armado por el hombre como el Central Park).

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De ahí fuimos al cementerio que es gigante. Y ahí tuvimos el primer problema, por ser día de semana solo había una entrada habilitada y estaba en la otra punta, una locura lo que caminamos, cuando llegamos a la puerta estábamos muertos (Cuack!).  Antes de entrar  comimos en un lugar muy lindo llamado Baked in Brooklyn. Jessi se pidió un Sándwich de queso grillado y yo uno de pollo con palta. Yo tomé una coca light y Jessi un te frío con jugo de durazno.  Ahora si entramos  cementerio, y la entrada ya nos llamó la atención la cual es imponente, todo en el cementerio es grande, las tumbas, las criptas, las estatuas, la iglesia, es tan grande que hasta tiene 2 lagos. Pasamos mucho rato y a eso de las 17, cuando cerraba, nos fuimos.

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Antes merendamos en Baked in Brooklyn, los dos comimos una dona y un Latte frio. De ahí nos fuimos al departamento donde nos pusimos a hacer las valijas.  Por suerte terminamos la noche de una forma bastante divertida, cenamos pizza de Norberto´s con Samantha y después hicimo panqueques con dulce de leche. Fue muy divertido tratar de darlos vuelta en la sartén de Samantha ya que era muy pesada. Igual nos quedaron muy muy bien.